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lunes, 14 de julio de 2008

- La Lechera -


Hoy hablaré de una de mis pinturas favoritas: La lechera, de Johnannes Vermeer.

Este cuadro es uno de los más representativos del pintor de Delft, el más famoso de todos los artistas holandeses del XVII en pintura costumbrista. Hay muchos otros, como Pieter de Hooch y Jan Steen, que también representaron la vida cotidiana de los Países Bajos en la Edad Moderna, pero Vermeer es especial. Nadie es capaz de transmitir la tranquilidad ni la elegancia que sus personajes destilan.

Este cuadro es uno de los más representativos del pintor de Delft, el más famoso de todos los artistas holandeses del XVII en pintura costumbrista. Hay muchos otros, como Pieter de Hooch y Jan Steen, que también representaron la vida cotidiana de los Países Bajos en la Edad Moderna, pero Vermeer es especial. Nadie es capaz de transmitir la tranquilidad ni la elegancia que sus personajes destilan.

Vermeer suele representar a mujeres en interiores realizando tareas propias de la clase acomodada: leer o escribir cartas, tocar diversos instrumentos, probarse joyas…también hay numerosos cuadros donde se ven a pequeños grupos en torno a una mesa bebiendo y hablando, con un trasfondo moral. Otros géneros son los paisajes, como su famosa “Vista de Delft”, o pinturas religiosas.

Esta obra es de las pocas veces donde se ve a una criada sola, sin su ama. Normalmente, en la época, se solían representar las criadas como holgazanas, durmiendo o escapándose de sus tareas, pero aquí vemos como la chica está concentrada plenamente en la labor que realiza. La leche cae suavemente, sin prisa, ella tiene cuidado de no verter ni una gota y sostiene con ambas manos la jarra. En la mesa hay diversos panes y elementos de la cocina y la estancia donde está el personaje es sobria y humilde, decorada solamente por los azulejos azules del suelo. La ventana de la izquierda, que suele aparecer siempre en ese lugar en las obras de Vermeer, ilumina toda la estancia y hace brillar el pan, la leche, la pared y la cara de la muchacha.

En Vermeer es muy importante la composición, la luz y el color. Aquí se puede trazar una diagonal desde el extremo izquierda hasta el ángulo inferior derecha, con la chica en medio dividiendo la escena. En la parte izquierda es donde están todos los elementos de la obra: la ventana, los cestos, el pan, la jarra, la mesa…y donde se crea un claroscuro. En cambio, la zona de la derecha queda desnuda, ampliamente iluminada. Es aquí donde se ve el gran uso del color del artista, ya que si nos fijamos bien veremos que la pared que en principio nos parece blanca no es así, sino que hay una infinidad de matices de gris, azul y amarillo. Este último color suele aparecer en muchas obras de Vermeer, siempre en tonos vivos. Los toques de blanco dan mucha luminosidad y se ve el detallismo que el artista quería dar a cada obra.

Esta pintura tuvo muy buena aceptación en la época, siendo de las más valoradas del artista y vendiéndose a muy buen precio. Los cuadros holandeses eran creados para decorar las casas de las familias acomodadas, por eso eran de pequeño formato y trataban temas agradables y cotidianos.

Vermeer fue un autor prácticamente desconocido hasta finales del XIX, y aún hoy no tenemos demasiados datos de su vida y obra. Pintaba muy despacio y tardaba en acabarlas, por lo que no debió realizar demasiadas,y hoy en día se conservan unas 30, la mayoría en museos holandeses, franceses y alemanes. Actualmente su obra más conocida es “La joven de la perla”, de la que se ha escrito un libro y se ha hecho una película, ambos muy buenos.

Vale la pena viajar hasta Ámsterdam sólo para contemplar obras tan increíbles.


La lechera o mujer con cántaro de leche, Johannes Vermeer. 1658-60. Óleo sobre tela. Rijsmuseum, Amsterdam.


martes, 8 de julio de 2008

El Barroco



El Barroco es un estilo artístico que nació a finales del siglo XVI, con la Contrarreforma. No se puede entender este estilo sin saber un poco de religión y de historia.

La Contarreforma surgió a raíz de la Reforma que hizo Lutero de la religión católica, la cual rechazaba la autoridad papal, la Eucaristía, la devoción a los santos y las imágenes y denunciaba además la venta de los altos cargos eclesiásticos y la corrupción económica que se había dado en la Iglesia católica. Frente a esta rebelión, que afectó sobretodo parte de Alemania, Países Bajos, Escandinavia e Inglaterra, la Iglesia católica romana lanzó la Contrarreforma a mediados del siglo XVI. Se pretendía alejar los nuevos pensamientos protestantes con la renovación de las órdenes religiosas y la confianza de nuevo en la jerarquía eclesiástica.

A partir de estos momentos es cuando surge el estilo que podemos denominar “Barroco”, nombre que se le dio posteriormente y que no sólo afectó al arte, sino que se adentró también en la literatura, el teatro y el pensamiento.

Este estilo, en arte, se caracteriza por la exageración y lo recargado de sus elementos. Juegan con la luz, que está tratada de forma teatral; el tamaño de las figuras, el color, los elementos decorativos de bronce u oro, los gestos exaltados, el horror vacuii o decoración desmesurada… todo esto para llegar a los sentimientos del espectador. Se ha de tener en cuenta que la gran mayoría de la gente era analfabeta y que las imágenes y los discursos religiosos eran la única manera que tenían de conocer la historia bíblica, así que pusieron mucho empeño en enfatizar estas dos acciones en las iglesias, para que nadie quedase indiferente y así poder aumentar el número de fieles.

El barroco afectó sobretodo a la Península Itálica, donde surgieron artistas de la talla de Bernini, Borromini o Caravaggio; y tuvo mucha influencia en España, donde el Siglo de Oro llenó de cultura una época marcada por la decadencia política. En nuestro país hubo grandes artistas como Velázquez, Murillo o Ribera; escritores como Góngora y Quevedo y dramaturgos como Lope de Vega o Calderón de la Barca, cuya fama e influencia ha llegado hasta nuestros días.

A partir del siglo XVIII, el barroco cayó en desuso con la entrada de la Ilustración y de la era de la razón, y se lo desprestigió hasta finales del XIX.

Personalmente, es el estilo artístico que más me gusta y en el que me gustaría centrar mi carrera, porque me encanta como se mezcla la decadencia con la cultura, sobretodo en España.

Los Países Bajos es una región que adapta a su personalidad lo aprendido de la Reforma, y que trataré más adelante en un próximo artículo.
Obra: Éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini. 1645-1652. Capilla Cornaro, Santa Maria della Vittoria, Roma.